Sunday, April 19, 2015

“In the wrong places” / “En los lugares equivocados”



Exhuberant, tropical malanga growing unexpectedly on the trunk of an apparently dead tree. Photo taken outside my aunt Miriam's house, in Miami. / Una exuberante malanga tropical crece en el tronco de un árbol aparentemente muerto. Foto tomada frente a casa de mi tía Miriam, en Miami. 

A post Easter reflection/confession based on Luke 24:28-31, NRSV 

28As they came near the village to which they were going, he walked ahead as if he were going on. 29But they urged him strongly, saying, “Stay with us, because it is almost evening and the day is now nearly over.” So he went in to stay with them. 30When he was at the table with them, he took bread, blessed and broke it, and gave it to them. 31Then their eyes were opened, and they recognized him; and he vanished from their sight.

By Magdalena I. García

Not in the temple,
but along the way.

Not in the distance,
but in the intimacy.

Not in the silence,
but in the conversation.

Not in the apathy,
but in the hospitality.

Not in the familiar,
but in the stranger.

Not in the extravagant,
but in the ordinary.

That’s how you still appear,
Living Christ,
Walking Companion,
Close Friend,
Listening Partner,
Caring Host,
Disquieting Presence,
Servant Master.

And so the question remains:
why do we go on
hiding in worship spaces,
perpetuating segregation,
avoiding engagement,
denying access to the table,
rejecting the foreigner,
and seeking the grandiose?

We keep looking for you,
Unstoppable Force,
in all the wrong places,
while you walk ahead
unrestrained by the tomb,
free from all bondage.

Release us,
Unlimited Lover,
from all the wrong places,
that we may also walk ahead
unrestrained by fear,
free from all prejudice.

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“En los lugares equivocados”


Una reflexión/confesión para después de Resurrección basada en Lucas 24:28-31, RVC 

28 Cuando llegaron a la aldea adonde iban, Jesús hizo como que iba a seguir adelante, 29 pero ellos lo obligaron a quedarse. Le dijeron: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde, y es casi de noche”. Y Jesús entró y se quedó con ellos. 30 Mientras estaba sentado a la mesa con ellos, tomó el pan y lo bendijo; luego lo partió y les dio a ellos. 31 En ese momento se les abrieron los ojos, y lo reconocieron; pero él desapareció de su vista.

Por Magdalena I. García

No en el templo,
sino en el camino.

No en la distancia,
sino en la intimidad.

No en el silencio,
sino en la conversación.

No en la apatía,
sino en la hospitalidad.

No en lo familiar,
sino en lo desconocido.

No en lo extravagante,
sino en lo ordinario.

Así es como todavía te apareces,
Cristo Vivo,
Compañero Ambulante,
Amigo Cercano,
Socio Oyente,
Anfitrión Atento,
Presencia Inquietante,
Maestro Sirviente.

De modo que cabe la pregunta:
¿por qué seguimos
escondiéndonos en los espacios de adoración,
perpetuando la segregación,
evitando el compromiso,
negando el acceso a la mesa,
rechazando al extranjero
y procurando la grandiosidad?

Te seguimos buscando,
Fuerza Imparable,
en los lugares equivocados,
mientras que tú avanzas,
irrestricto por la tumba,
libre de toda atadura.

Libéranos,
Amante Ilimitado,
de los lugares equivocados,
para que también podamos avanzar,
irrestrictos por el miedo,
libres de todo prejuicio.

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