Recordando a mi padre en el que hubiera sido su cumpleaños 93

Mi padre Gerardo en la caja registradora del supermercado Cubanacán, en
Chicago, a principio de los 70
En la finca El Sastre, batey Contreras,
llegaste al mundo en el treinta y uno,
lujos en tu infancia no hubo ninguno:
tan solo caña, machete y terneras.
Después en Cárdenas, tras un mostrador,
diste batalla cual firme guerrero
en el duro oficio del bodeguero
que intenta complacer al consumidor.
Esos años de tanto sacrificio
dieron frutos que otros aprovecharon:
la revolución, ¡vaya maleficio!,
cosechó lo que tus manos sembraron;
más no obstante toda injuria y perjuicio
tus convicciones jamás doblegaron.
© Magdalena I. García
Sunday, April 14, 2024
“Tras un mostrador”
Sunday, December 17, 2023
“Primas cercanas”
Una décima basada en Lucas 1:39-45 y un tributo a las primas como Elizabeth y
María

La autora, a la izquierda, con su prima Marilyn durante la infancia en Cuba
por Magdalena I. García
Qué sería de nuestra vida
sin esas primas cercanas
que nos abrieron ventanas
de afirmación y acogida,
y a pesar de “la salida”[1]
las llevamos en el alma
erguidas como una palma
que nos ofrece cobijo,
nos brinda gran regocijo
y nos devuelve la calma.
© Magdalena I. García
Se concede permiso
para uso litúrgico con crédito a la autora
[1] “La salida” en el argot cubano se refería en los años 60 al momento en que llegaba el permiso para abandonar la isla.
Saturday, November 4, 2023
“La huella de tu vida”
Recordando a mi madre en su 87 cumpleaños
Mi madre Migdalia dejando su huella en el hielo en
el Museo de Ciencia e Industria de Chicago en noviembre del 2019
La huella de tu vida está presente
en cada olla que a diario sazonamos,
en el ajo criollo que machacamos
y en la mesa con cupo suficiente.
Por las nítidas gavetas te asomas,
vigilando la precisión del doblez,
no fuiste devota de la rapidez,
en parsimonia ganaste diplomas.
Por eso, madre amada, no podemos
hacer las cosas con chapucería;
sería un pecado desechar tu herencia.
Al cielo por tu vida agradecemos
y rogamos nos dé sabiduría
para enfrentarlo todo con paciencia.
© Magdalena I. García
Wednesday, March 22, 2023
“Recital de ollas”
Recordando a mi madre en el tercer aniversario de su muerte

Potaje de frijoles con papas y zanahorias estilo Migdalia
Hoy hubo recital desde temprano:
la olla de presión oí silbando,
frijoles colorados ablandando,
manjar guajiro pa’espantar desgano.
Se sumó de la Hitachi la campana
con su arroz grano largo y aceitado,
en el horno, chuletón adobado
para completar la mesa cubana.
No cabe duda, estuvo presente
la reina del sazón en la cocina
poniendo en el adobo su puntico,
moviendo la cuchara lentamente,
y en cada bocado, en cada esquina,
su receta y su aroma verifico.
© Magdalena I. García
Thursday, January 27, 2022
Un pedazo del alma
Mi tío materno y padrino José Antonio Ojeda Pulgarón, que
falleció en la madrugada del 27 de enero de 2019 en el Central José Smith
Comas, perteneciente al municipio de Cárdenas, provincia de Matanzas, Cuba.
José Antonio era uno de los hermanos mayores de mi madre y fue el cuarto en
fallecer de una familia de 10 hijos, producto de la unión de una cubana pinareña y un
inmigrante de las Islas Canarias.
AMANECÍ RECORDANDO al que en vida fue mi padrino, mi tío José Antonio. Mi
madre tuvo el privilegio de ayudar a cuidarlo en su última semana de vida y de
estar presente en su funeral y entierro. Fue una experiencia sanadora para ella, porque desde
su salida de la isla, en 1969, había vivido varios duelos familiares a la
distancia, sin poder despedirse de sus seres queridos, entre ellos su madre
Caridad, su hermana mayor Hortensia, su hermano Andrés y su querida sobrina
Mirta. El exilio político nos ha robado—y sigue
robando—muchas cosas, entre ellas, el poder abrazarnos en los momentos de
duelo y llorar nuestras pérdidas en el suelo que nos vio nacer. El exilio político ha abierto muchas
heridas que, a diferencia de la tumba, no cierran, sino que siguen sangrando y son,
como dice el bolero, “un pedazo del alma que se arranca sin piedad”.
Ese fue para mi madre su último viaje a
Cuba, y de allá regresó con los malestares que tras muchos meses de chequeos
médicos resultaron en un diagnóstico de cáncer de hígado inoperable en
diciembre del 2019. En tres años seguidos murieron tres
hermanitos Ojeda Pulgarón: José Antonio en el 2019, Migdalia en el 2020 y
Roberto en el 2021. Mi madre murió con el pasaporte renovado, la maleta hecha y
el mismo anhelo de reencuentro y de patria que llevó en el pecho por cinco
décadas.
Se nos va acabando la familia, la generación que me vio nacer y crecer y, lamentablemente, hay muchas historias que se van perdiendo, entre ellas, las memorias del sufrimiento injusto e innecesario que el tiránico desgobierno cubano ha impuesto sobre las familias de la isla por más de seis décadas y de la crudeza de la vida en el exilio. Y encima tenemos que seguir soportando a diario la infamia de que quienes no han vivido ni un ápice de la experiencia cubana—ni quieren escuchar el dolor del exilio ni saber de “las madres que lloran por sus hijos que se fueron”—se sientan con derecho a restregarnos en la cara, con burla y con ironía, las supuestas glorias de la robolución cubana. Dios tenga misericordia.
© Magdalena I. García
#Cuba #CubaDeTodos #patriayvida
Tuesday, April 27, 2021
“Oda a la maleta”
Un homenaje a la valija azul
Maleta de cartón que acompañó a mi familia en la salida de Cuba y el trayecto
de España a Estados Unidos, hace 50 años.
por Magdalena I. García
No sé cómo llegaste a nuestra vida,
más un buen día amaneciste a mi lado,
lúgubre anuncio de un viaje anhelado
cuyo boleto fue solo de ida.
Dos largos años pasaste en la cuna
que veló nuestro sueño en la infancia,
a falta de otros hijos, tu presencia
forjó ilusiones de mejor fortuna.
En ti fuimos guardando poco a poco
las prendas que vestir en tierra fría,
un abrigo forrado con bayeta[i],
un suéter azul marino y blanco coco,
tejido a cuatro agujas por mi tía;
tan llena y tan vacía mi maleta.
© Magdalena I. García
Wednesday, April 14, 2021
“Hay cielo despejado”
Homenaje a mi padre en sus noventa
Mis padres, Migdalia y Gerardo, en los años 70 en Chicago.
Por Magdalena I. García
Hay cielo despejado, el sol calienta,
las aves nos alegran con sus trinos,
convocan a parientes y vecinos
a celebrarte, Papá, tus noventa.
El menú del almuerzo está resuelto:
tengo hechos frijoles colorados,
sumo arroz blanco, plátanos asados
y atún blanco con tomate revuelto.
Ponte el traje azulito con corbata,
el que te hizo el sastre Gumersindo
y trajiste de Cuba en la maleta.
Mamá, cámbiate de chanclas y bata,
hazte el moño alto, que te queda lindo,
píntate los labios en la coqueta.
© Magdalena I. García
Monday, March 22, 2021
“Narcisos”
Las flores primaverales, como los narcisos amarillos de trompa, me recuerdan el
jardín de mi madre.
por Magdalena I. García
Llevábamos dos días de vigilia
contemplando tu rostro apacible,
se acercaba la cita ineludible
con la siega que mengua la familia.
En la repisa estaba el radio viejo
tocando piezas suaves, relajantes,
compartiendo espacio con tus calmantes,
dos plantas, una vela y un espejo.
Habían florecido los narcisos
amarrillos de tu patio trasero,
y cortamos para ti un ramillete.
Ya asomaron de nuevo sin aviso,
te llamaron y contestó el florero:
“Partió, no tiene vuelta su billete”.
@ Magdalena I. García
Thursday, December 31, 2020
“Este año no tuvimos Nochebuena”
Recordando a mi madre en Navidad y Año Nuevo, y haciendo balance de los valores que nos legó.
Media bolsa de frijoles negros que quedaron en la alacena de mi madre y que yo
cociné el 25 de diciembre.
por Magdalena I. García
Este año no
tuvimos Nochebuena,
la pandemia nos robó las reuniones,
y el cáncer se llevó generaciones
que aliñaban con memorias la cena.
Nos toca ahora llenar las lagunas,
enfrentar el destino sin recetas,
revisar los rincones, las gavetas,
consultar las estrellas y la luna.
Empezaré aplicando las lecciones
que saltan a la vista en la alacena:
frijoles de un almacén de descuento,
dejaste, madre, entre pocas sazones,
porque todo lo que vale la pena
carece de fanfarria y aspaviento.
© Magdalena I. García
Monday, December 21, 2020
“Era día de concierto”
Recordando a mi madre en el aniversario de su hospitalización, tres meses antes de su fallecimiento
Mi madre Migdalia en la sala de emergencia del hospital Swedish Covenant de Chicago, en diciembre del 2019.
por Magdalena I. García
Era día de concierto navideño,
en el teatro un mariachi te esperaba,
la estrella del Oriente ya alumbraba
sobre el pesebre de un Jesús risueño.
De pronto aparecieron nubarrones
que empañaron el brillo de las luces;
hay días de jolgorio, otros de cruces,
momentos que no endulzan los turrones.
En la olla los chícharos quedaron,
sobre el fogón, esperando el sofrito.
Un dolor te robó el apetito,
las horas en tu reloj se pararon.
No hay forma de cambiar el manuscrito,
cuando toca a la puerta el infinito.
© Magdalena I. García
Wednesday, April 22, 2020
“Estás junto al fogón”
por Magdalena I. García
Hoy hace un mes, mamá, te estabas yendo:
días en cama, sin probar bocado,
tu respiración iba decayendo,
tu cuerpo inmóvil, tus ojos cerrados.
Junto a tu lecho vigilia guardamos:
con música suave y vela encendida,
en silencio tu rostro contemplamos,
aguardando la hora de tu partida.
No obstante, tengo la dulce sensación
de que tú, en verdad, no te has marchado:
estás junto al fogón, en mi sofrito,
en la olla Hitachi y la de presión,
y en la yuca con ajo machacado;
tu sazón nos transporta al infinito.
© Magdalena I. García
Tuesday, April 14, 2020
“Tu luto se mudó”
por Magdalena I. García
Pensé en hacerte un boliche en cazuela,
con arroz congrí y maduros fritos,
cantar japi berdei[i] con castañuelas,
servir Marqués de Riscal, tu vinito.
Mas no habrá cena en tu honor este día,
un virus nos ha puesto en cuarentena,
no es momento de fiesta y romería,
tendremos que esperar la Nochebuena.
Mientras tanto, papá, como adelanto,
te enviamos a mamá pa’ tu festejo
luciendo un colorido batilongo.
Así que anímate, seca tu llanto,
aféitate la barba ante el espejo:
tu luto se mudó pa’ mi jolongo.
© Magdalena I. García
