Oración de Lunes Santo basada en Marcos 11:15-19
Detalle del pórtico de entrada de la Torre de la Libertad, en Miami, primer
rascacielos de dicha ciudad y centro que se convirtió en El Refugio donde
fueron bienvenidos y procesados cientos de miles de refugiados cubanos en los
60 y 70.
Jesús de los pies empolvados,
tú que anduviste
por la orilla del río,
y la arena junto al lago,
por los montes escarpados,
y los llanos profundos,
por los pueblos galileos
y los caminos samaritanos,
pero intencionalmente alejado
de la cúpula del poder,
con su palabrerío hueco,
sus actitudes hipócritas
y sus ritos vacíos,
recuérdanos que nuestros templos
también necesitan ser limpiados
de toda actitud pretenciosa,
del silencio cómplice
y del palabrerío tergiversador,
que convierten en cueva de ladrones
el espacio destinado a ser
casa de oración divina
donde se atiendan las plegarias
de todas las naciones,
porque tú nunca fuiste religioso
de templo elitista o de alto nivel,
sino compañero de ruta
de la gente de la calle y los márgenes,
la que tenía hambre
de pan y de sanidad,
de justicia y de equidad,
de dignidad y de libertad.
Amén.
© Magdalena I. García
Permission granted for liturgical use with author credit. / Se concede permiso
para uso litúrgico con crédito a la autora.
Monday, March 30, 2026
“Jesús de los pies empolvados”
Sunday, March 22, 2026
“Todavía puedo verte”
Décima a mi madre en el sexto aniversario de su muerte
Mi madre Migdalia, en enero del 2020, tras salir del hospital con diagnóstico
de cáncer de hígado, sentada en la cocina de mi casa comiendo mariquitas* y
dirigiéndome mientras yo asaba una carne
Todavía puedo verte
en mi cocina sentada
con una bata azulada,
lúcida, serena y fuerte.
Tocó a la puerta la muerte
cuando menos lo esperabas
y no le pusiste trabas,
acataste tu destino
sin renegar del camino
ni aceptar verdes guayabas.
Y hasta el final conservaste
el don de la buena sazón,
pues tenías toda la razón
cuando la olla miraste
y de golpe sentenciaste:
“Esa carne no es boliche
ni antojo de timbiriche,
pero métele candela
como me enseñó tu abuela;
por lo menos no es caniche”.
© Magdalena I. García
*Mariquitas, en Cuba, son chips de plátano verde, conocidos también como chifles (Ecuador) o platanutres (Puerto Rico).