Friday, April 3, 2026

“Los soldados” / “The soldiers”

Una reflexión de Viernes Santo basada en Marcos 15:16-20 / A Good Friday reflection based on Mark 15:16-20


Un soldado romano participa en el Via Crucis anual del barrio Pilsen, en Chicago / A Roman soldier participates in the annual Via Crucis of the Pilsen neighborhood, in Chicago


Los soldados

allí están siempre:
detrás de todo imperio,
detrás de toda dictadura
detrás de toda jerarquía,
porque son los guardianes
de los poderosos,
de las élites,
del status quo.

Y por tanto, los soldados
son de hecho
enemigos del pueblo de a pie

de quienes pasan hambre,
de quienes son perseguidos,
de quienes son atropellados.
Por consiguiente, las preguntas
que debemos hacernos
en este Viernes Santo
y cada día son éstas:
¿A quién protegemos?
¿En qué bando militamos?
¿Qué acciones justificamos?

Dios de los esclavizados,
tú que oíste el clamor
del pueblo israelita en Egipto,
concede que tengamos
el valor de ponernos
del lado de los crucificados,
de escuchar su dolor
y de defender su causa,
aunque para eso sea necesario
sacrificar nuestros privilegios
y arriesgar nuestra seguridad
por el bien común.

Jesús de los marginados,
tú que te compadeciste
de toda la gente excluida,
haznos conscientes 
de que nuestra propia felicidad
está inextricablemente ligada
al bienestar de toda la humanidad,
que sus heridas nos desangran
y sus padecimientos nos degradan, 
y que nuestro silencio cómplice
causa tanto sufrimiento
como los latigazos y los clavos.

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The soldiers—
they are always there:
behind every empire,
behind every dictatorship,
behind every hierarchy;
for they are the guardians
of the powerful,
of the elites,
of the status quo.

And thus, the soldiers
are de facto
enemies of the common people—
of those who go hungry,
of those who are persecuted,
of those who are trampled upon.
Therefore, the questions
we must ask ourselves—
on this Good Friday,
and every day—are these:
Whom do we protect?
On which side do we stand?
What actions do we justify?

God of the enslaved,
you who heard the cry
of the Israelite people in Egypt:
grant us the courage
to take our stand
by the side of the crucified—
to heed their pain
and to champion their cause—
even if doing so requires us
to sacrifice our own privileges
and to risk our safety
for the common good.

Jesus of the marginalized,
you who had compassion
on all the excluded people,
make us conscious 
that our own happiness
is inextricably bound
to the well-being of all humanity,
that their wounds bleed us dry
and their sufferings degrade us,
and that our complicit silence
inflicts as much suffering
as the lashes and the nails.

© Magdalena I. García
Permission granted for liturgical use with author credit. / Se concede permiso para uso litúrgico con crédito a la autora.



Thursday, April 2, 2026

“Traiciones” / “Betrayals”

Una reflexión basada en Marcos 14:12-25 / A prayer based on Mark 14:12-25


Cartel de la marcha No Reyes en Chicago / Sign from the No Kings march in Chicago


Duelen las traiciones
del supuesto amigo
convertido en enemigo,
en agente solícito
de poderes intolerantes
y sedientos de castigo.

Duelen las traiciones
del supuesto igualitarismo
convertido en autoritarismo,
y del imperialismo desenfrenado
impulsado por una avaricia insaciable
y un falso cristianismo.

Duelen las traiciones
del supuesto liberador
convertido en opresor,
una fallida revolución
devenida en hostigamiento
y poder subyugador.

Duelen las traiciones
de la supuesta solidaridad
convertida en complicidad,
en silencio cobarde
y palabrerío hueco
que justifican la crueldad.

Duelen las traiciones,
Jesús del Calvario,
y nos cuesta entender
como pudiste soportar
tanta injuria y provocación
sin responder a los ataques
con la espada y la agresión.

Duelen las traiciones,
Jesús del Madero,
y nos cuesta aprender
a confiar en la fuerza
de la verdad y la razón
sin menospreciar la eficacia
de la templanza y la compasión.

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The betrayals sting—
those of the supposed friend
turned enemy,
a zealous agent
of intolerant powers
thirsting for punishment.

The betrayals hurt—
those of a supposed egalitarianism
turned into authoritarianism,
and of an unbridled imperialism
driven by an insatiable greed
and a false Christianity.

The betrayals sting—
those of the supposed liberator
turned oppressor;
a failed revolution
turned into harassment
and subjugating power.

The betrayals sting—
those of a supposed solidarity
turned into complicity,
into cowardly silence
and hollow rhetoric
that justify cruelty.

Betrayals hurt,
Jesus of Calvary,
and we struggle to understand
how you could endure
such insult and provocation
without answering the attacks
with the sword and aggression.

Betrayals hurt,
Jesus of the Cross,
and we struggle to learn
to trust in the strength
of truth and reason
without underestimating the efficacy
of temperance and compassion.

© Magdalena I. García
Permission granted for liturgical use with author credit. / Se concede permiso para uso litúrgico con crédito a la autora.