Saturday, March 21, 2026

“True compassion” / “Verdadera compasión”

A reflection based on John 11 / Una reflexión basada en Juan 11


Detail of a mural on the side of the Mayfair Public Library, in Chicago / Detalle de un mural en el costado de la biblioteca pública de Mayfair, en Chicago


He could have stayed away,
in the Jordan River area,
safe from the risks of Judea,
where they wanted to stone him
after accusing him of blasphemy 
for claiming to be the Son of God.
But Jesus of Nazareth did
what true compassion demands.

They could have stayed away,
in the North Minneapolis area,
safe from the risks of Powderhorn,
where immigrants were being arrested
after unjustly accusing them
as “criminal, illegal aliens”.
But Renee Good and Alex Pretti did
what true compassion demands.

Pity laments the suffering from afar;
empathy offers prayers and sends aid;
but true compassion 
puts its own body on the line,
despite the risk,
to change the circumstances
that oppress other human beings
and to set them free.

True compassion is not a band aid
that covers festering wounds
and makes the helper feel good.
True compassion demands
that in addition to sharing
solidarity gestures and necessary goods,
we risk our skin and our reputation
and use our energy and our connections
to confront and dismantle
the systems that oppress our siblings.
True compassion demands
that we unbind the forces of death
to give life a chance.

%%%

Él pudo haberse quedado lejos,
en el área del río Jordán,
a salvo de los riesgos de Judea,
donde querían apedrearlo
tras acusarlo de blasfemia
por alegar ser el Hijo de Dios.
Pero Jesús de Nazaret hizo
lo que la verdadera compasión demanda.

Ellos pudieron haberse quedado lejos,
en el área al norte de Mineápolis,
a salvo de los riesgos de Powderhorn,
donde los inmigrantes estaban siendo arrestados
tras acusarlos injustamente 
como “extranjeros ilegales y criminales”.
Pero Renee Good y Alex Pretti hicieron
lo que la verdadera compasión demanda.

La lástima lamenta el sufrimiento desde lejos;
la empatía ofrece oraciones y envía ayuda;
pero la verdadera compasión 
expone su propio cuerpo,
a pesar del riesgo,
para cambiar las circunstancias
que oprimen a otros seres humanos
y para liberarles.

La verdadera compasión no es una curita
que tapa las heridas supurantes
y hace que el ayudante se sienta bien.
La verdadera compasión demanda
que además de compartir
gestos solidarios y bienes necesarios
arriesguemos nuestra piel y nuestra reputación
y usemos nuestra energía y nuestras conexiones
para confrontar y desmantelar
los sistemas que oprimen a nuestros semejantes.
La verdadera compasión demanda
que desatemos las fuerzas de la muerte
para dar a la vida una oportunidad.

© Magdalena I. García
Permission granted for liturgical use with author credit. / Se concede permiso para uso litúrgico con crédito a la autora.

 

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