Saturday, September 21, 2019

“Sin rodeos”

Una letanía basada en Lucas 16:1-13

Una lata de guisantes convertida en alcancía para una ofrenda especial.

por Magdalena I. García

Nos encanta hablar de fidelidad
y reprender a quienes confían en hechiceros,
preferimos hablar de cualquier cosa
antes que tocar el tema del dinero.
Pero Jesús insiste en hablar de la pobreza
y nos dice claramente y sin rodeos:
“No pueden servir a Dios y a las riquezas”.


Nos encanta hablar del arrebatamiento
e imaginar que estaremos entre los primeros,
preferimos hablar de cualquier cosa
antes que tocar el tema del dinero.
Pero Jesús insiste en hablar de la pobreza
y nos dice claramente y sin rodeos:
“No pueden servir a Dios y a las riquezas”.


Nos encanta hablar del evangelismo
y organizar campañas y viajes misioneros,
preferimos hablar de cualquier cosa
antes que tocar el tema del dinero.
Pero Jesús insiste en hablar de la pobreza
y nos dice claramente y sin rodeos:
“No pueden servir a Dios y a las riquezas”.


Nos encanta hablar del discipulado
y alegar que andamos por estrecho sendero,
preferimos hablar de cualquier cosa
antes que tocar el tema del dinero.
Pero Jesús insiste en hablar de la pobreza
y nos dice claramente y sin rodeos:
“No pueden servir a Dios y a las riquezas”.


Nos encanta hablar del compromiso
y afirmar que somos dignos y fieles obreros,
preferimos hablar de cualquier cosa
antes que tocar el tema del dinero.
Pero Jesús insiste en hablar de la pobreza
y nos dice claramente y sin rodeos:
“No pueden servir a Dios y a las riquezas”.


Nos encanta hablar de las profecías
y vaticinar acontecimientos del tiempo venidero,
preferimos hablar de cualquier cosa
antes que tocar el tema del dinero.
Pero Jesús insiste en hablar de la pobreza
y nos dice claramente y sin rodeos:
“No pueden servir a Dios y a las riquezas”.


Nos encanta hablar de la salvación
y enfatizar que es por gracia y no por esmero,
preferimos hablar de cualquier cosa
antes que tocar el tema del dinero.
Pero Jesús insiste en hablar de la pobreza
y nos dice claramente y sin rodeos:
“No pueden servir a Dios y a las riquezas”.


Dios Eterno que te hiciste presente
por medio del Verbo Encarnado,
ayúdanos a actuar con justicia y sin titubeos
protegiendo al pobre y al marginado.

Padre-Madre que te hiciste hermano
por medio del Fruto del Vientre de María,
enséñanos a vivir con rectitud y sencillez
procurando el bienestar del prójimo cada día.

Ser Divino que te hiciste humano
por medio del Cristo Crucificado,
recuérdanos que la verdadera grandeza
se halla en la entrega y el servicio abnegado.


© 2019 Magdalena I. García
Foto de la autora

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