Reflexiones tras caminar 120 kilómetros durante siete días desde Tui, ciudad
frontera con Portugal, hasta Santiago de Compostela, en España
Un tramo del camino rumbo a Santiago
que cada paso cuenta y poco a poco se llega lejos,
que la persistencia es tan importante como la resistencia,
que cada subida tiene bajada y cada bajada tiene subida,
que hay muchas formas de llegar al mismo lugar
y puedes escoger la tuya,
que si miras solo al suelo no captas la vista del cielo,
que si vas rápido te pierdes hermosos detalles,
que detenerse no es retrasarse sino renovarse,
que el trinar de las aves alegra el corazón
y el gruñir humano agobia el espíritu,
que hay gente medicina en todas partes:
algunas son miel de abeja y otras aceite de hígado de bacalao,
que caminar a solas es importante
pero aprender a caminar en compañía es indispensable,
que el bosque serena y la ciudad aturde,
que la ruta es bella aunque a veces sea difícil,
que solo pasamos una vez sobre cada paisaje,
que lo andado quedó atrás y lo por andar se hace esperar,
que los nubarrones pasan aunque parezcan una terrible amenaza,
que el temido aguacero fue apenas llovizna momentánea,
que la campiña tiene siembras y terrenos baldíos,
que la edad no es un impedimento para cultivar un huerto,
que cada cual decide el enfoque de su foto y de su vida,
que al final del día siempre hacen falta una ducha tibia, una buena mesa y una
cama suave,
que empezar el día con café, sobrellevarlo con cerveza y cerrarlo con vino no
tiene precio,
que…
© Magdalena García
Thursday, April 23, 2026
El camino nos enseña…
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