Tuesday, April 14, 2015

“Ochenta y cuatro primaveras”



Tumba de mi padre en el cementerio Montrose, en Chicago. mig

Por Magdalena I. García

¡Hoy vamos a celebrar tu cumpleaños, Papá!

Mamá está preparando la cena con ropa vieja,
arroz blanco, frijoles negros y platanitos.
Yo voy a comprar un pastel de tres leches,
dulce, cremoso, con licor, enchumbadito.
Todo de acuerdo a tus gustos y fácil de masticar
para que la dentadura postiza no te vaya a molestar.

También compraremos arreglos florales:
pensamientos, lirios, tulipanes y plantas de estación.
Y nos sentaremos a la mesa a brindar en tu honor
con vino tinto del bueno para marcar la ocasión.
Tus ochenta y cuatro primaveras vamos a festejar
y al menos por unas horas nuestra pena amortajar.

¡Hoy vamos a celebrar tu cumpleaños, Papá!
Porque aunque ya no estés con nosotros
y no puedas disfrutar de esta buena mesa,
vives cada día en nuestros corazones,
así que no nos dejaremos abatir por la tristeza.

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Saturday, April 11, 2015

“Duele la duda” / "Doubting hurts"


Internet image / Imagen de internet

“Pero Tomás, uno de los doce, conocido como el Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Entonces los otros discípulos le dijeron: ‘Hemos visto al Señor’. Y él les dijo: ‘Si yo no veo en sus manos la señal de los clavos, ni meto mi dedo en el lugar de los clavos, y mi mano en su costado, no creeré’ ”. Juan 20:24-25, RVC

Por Magdalena I. García

Duele la duda...

duele que no crean
en mi bondad
aunque sobren testigos
de mi generosidad

duele que no crean
en mi honestidad
aunque sobren demostraciones
de mi integridad

duele que no crean
en mi rectitud
aunque sobren ejemplos
de mi honorabilidad

duele que no crean
en mi inocencia
aunque sobren pruebas
de mi no culpabilidad

Duele la duda...
y en medio del dolor
recuerdo, Cristo Injuriado,
que a ti también te hirieron
con la lanza de la acusación,
con la vara de la traición
y con la espada de la conspiración.

Ayúdanos, Cristo Lastimado,
a soportar con paciencia
los insultos y agravios
que a diario sufrimos
a manos de quienes van por la vida
como Tomás el dudoso
con el corazón endurecido,
con los ojos cerrados,
con la lengua afilada
y con la conciencia encallecida.

Y ayúdanos, Cristo Compasivo,
a reconocer con humildad
las ofensas y heridas
que a diario ocasionamos
quienes vamos por la vida
como Tomás el dudoso
con el corazón endurecido,
con los ojos cerrados,
con la lengua afilada
y con la conciencia encallecida.

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“Doubting hurts”


“But Thomas (who was called the Twin), one of the twelve, was not with them when Jesus came. So the other disciples told him, ‘We have seen the Lord.’ But he said to them, ‘Unless I see the mark of the nails in his hands, and put my finger in the mark of the nails and my hand in his side, I will not believe.’ “ John 20:24-25, NRSV

By Magdalena I. García

Doubting hurts...

it hurts when they don’t believe
in my goodness
despite plenty of witnesses
of my generosity

it hurts when they don’t believe
in my honesty
despite plenty of demonstrations
of my integrity

it hurts when they don’t believe
in my rectitude
despite plenty of examples
of my repute

it hurts when they don’t believe
in my innocence
despite plenty of proofs
of my non guiltiness

Doubting hurts...
and in the midst of the pain
I remember, Maligned Christ,
that you too were hurt
with the spear of indictment,
with the rod of treason,
and with the sword of plotting.

Help us, Injured Christ,
to bear with patience
the insults and grievances
that we suffer every day
at the hand of those who go through life
just like Thomas the doubter
with hardened hearts,
with closed eyes,
with sharpened tongues
and with calloused consciences. 

And help us, Compassionate Christ,
to acknowledge with humility
the offenses and hurts
that are caused every day
by those of us who go through life
just like Thomas the doubter
with hardened hearts,
with closed eyes,
with sharpened tongues
and with calloused consciences.

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